miércoles, 19 de enero de 2011

La señora Dalloway (Virginia Woolf; 1925)


Bonito libro de la excepcionalmente sensible Virginia; la autora de Al Faro, nos relata aquí con genial maestría el devenir vital de un adolescente situado a modo de flashbacks en un solo día de su vida en Londres. No es mi libro preferido, pero tiene algunas frases que, como siempre, esta maravillosa y complicadamente sensible escritora nos dejará para el recuerdo:
Si muriera ahora sería sumamente feliz.
* Nada hay tan raro cuando se está enamorada como la total indiferencia de los demás.
* "Acuérdate de mi esta noche", su voz sonó frágil y delgada y muy lejana.
* En su vida había sido tan feliz. Sin decir palabra hicieron las paces. Descendieron hacia el lago. Gozó de veinte minutos de perfecta felicidad.
* Su cuerpo había sido macerado hasta tal punto de que ahora sólo le quedaban los nervios. Su cuerpo estaba extendido como un velo sobre una roca.
* Mitiguemos los sufrimientos de nuestros compañeros de prisión.
* Estaba cantando una canción de amor; del amor que ha durado un millón de años.
* Su cerebro se encontraba en perfecto estado. Seguro que el mundo tenía la culpa de que no fuera capaz de sentir.
* Uno no puede traer hijos a un mundo como este; uno no se puede plantear perpetuar el sufrimiento., ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales que no poseen emociones duraderas, sino sólo caprichos y banalidades que ahora te llevan hacia un lado y mañana hacia otro.
* Porque es una lástima muy grande no decir nunca lo que uno siente....
* Después de eso, ¡que increíble resultaba la muerte!!!
* A través del sufrimiento se alcanza el conocimiento.
* Lo que ocurría siempre, ocurrió entonces; lo que ocurría todos los atardeceres de sus vidas.



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