martes, 1 de febrero de 2011

Ensayo sobre la ceguera. (José saramago 1995)



Magnífica novela/ensayo del Premio Nobel de literatura portugués fallecido recientemente en Tenerife; magnífica su originalidad, magnífica su narrativa, magnífica su construcción, magnífica su riqueza léxica, magnífica su profunda reflexión. Es un placer el poder tener la oportunidad de leer los perfectamente ordenados pensamientos de este genial escritor, tan transparentes como correctísimos en su construcción, en los que no queda un clavo sin clavar, en los que no queda ni una astilla por limpiar. Además de esta bonita construcción del relato, la reflexión a la que nos invita fácilmente Saramago no puede ser pasada por alto: en ella tienen cabida la podredumbre del mundo actual, la estupidez de unos seres humanos que no quieren ver su alrededor, que no quieren conocer la vida real y se limitan a vivir las postales que le regala la televisión; vidas ficticias en las que el vicio y el dinero nos han corrompido por dentro de tal manera que ya casi carecemos de alma, de sentimiento, de ilusión, de sueños y de amor. Saramago defiende que con un poquito que hagamos ya está, pero ¡cuesta tanto levantarse del sofá y andar!, ¡cuesta tanto poner el granito de arena para que se construya la montaña!, ¡cuesta tanto no ser egoísta!, ¡cuesta tanto no corromperse por el dinero fácil y rastrero!.... Un mundo así está cavando su propia tumba, pero aunque nos lleguemos algún día a dar cuenta de ello, Saramago no nos promete que en el futuro no volvamos a caer en la trampa... Los humanos somos idiotas, e idiotas seguiremos siendo, además de egocéntricos y egoístas y ruines. Vamos de inteligentes, pero somos como bestias, o peor que ellas, como bien ejemplifica el fiel perro de la novela. Una genialidad que merece la pena leer, releer y guardar. Unas frases:

*  El policía, en tono que sería sarcástico si no fuera simplemente grosero, quiso saber, después de preguntarle donde vivía, si tenía dinero para el taxi.
*  De esa manera estamos hechos, mitad indiferencia mitad ruindad
*  Todos sintieron unas súbitas y urgentes ganas de orinar, pensaron, con estas u otras palabras, a ver como resolvemos esto...
*  La alegría y la tristeza pueden andar unidas, no son como el agua y el aceite
*  ... Con hedores que flotaban, gruesos y lentos, con súbitas corrientes nauseabundas
*  Volverá a echarla de menos cuando el cuerpo se quede liberado de servidumbres brutales y egoístas.
*  En verdad aún está por nacer el primer humano desprovisto de esa segunda piel que llamamos egoísmo.
*  No, no me olvido (de las mujeres), la voz con la que el viejo dijo eso parecían pertenecer a otro diálogo.
*  La gente joven se conforma rápidamente, tiene toda la vida por delante.
*  Las palabras son así, disimulan mucho, se van juntando unas con otras, parece como si no supieran adónde quieren ir, y de pronto, por culpa de dos o tres o cuatro que salen de repente, simples en sí mismas, y ya tenemos ahí la conmoción ascendiendo irresistiblemente a la superficie de la piel y de los ojos..
*  La vida se entregó a nuestras manos tras habernos hecho inteligentes, y hasta aquí la hemos traído.
*  Lo difícil no es vivir con las personas, lo difícil es comprenderlas.
*  Creo que nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven.

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