domingo, 1 de julio de 2012

Del amor y otros relatos. Antón Chejov. 1898





Las personas que viven solas siempre guardan en el alma alguna cosa que les gustaría contar.
Cuando uno ama y quiere juzgar ese amor, hay que partir de un punto más elevado o más importante que la felicidad o la desdicha.
La única razón de que el asalariado trabaje, es que el patrón pueda comer en sitios de lujo.
Así era el rumor del mar cuando ni X ni Y existían, así era ahora y así seguirá siendo, sordo y monótono, cuando ya nada quede de nosotros dos...


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