sábado, 1 de octubre de 2016

Sexus (Henry Miller, 1965)



- Domingo por la mañana. Me despierto fresco como una margarita. El mundo se extiende ante mí, sin conquistar, sin mácula, virgen como las zonas árticas. Trago un poco de bismuto y cloruro de cal para eliminar las últimas emanaciones plúmbeas de la inercia. Voy a ir directamente a su casa, llamar al timbre, y entrar. Aquí estoy, tómame… mátame de una puñalada. Apuñala el corazón, el cerebro, los pulmones, los riñones, las vísceras, los ojos, los oídos. Con sólo que quede un órgano vivo, estás condenada… condenada a ser mía para siempre.
- Por qué no pruebas a escribir? Ella estaba segura de que era capaz de escribir un gran libro.
- Un hombre escribe para expulsar todo el veneno que ha acumulado a causa de su forma de vida falsa.
- Releí lo que había escrito. Me sentí tan emocionado, que me saltaron las lágrimas. Aquello no era para llevar a un editor, era algo para guardar en un cajón, para conservar como recordatorio de los procesos naturales.
- Cuando alguien ha de emprender una gran aventura, ha de cortar todos los lazos.
- Lo que me frustró en mis comienzos, lo que casi constituyó una tragedia, fue que no pude encontrar a nadie que creyera en mí.
- Llegué al punto de olvidar mis grandes ideas y simplemente me abandoné al lujo de escribir un libro en la cabeza.
- Estar alegre es ser un loco en un mundo de fantasmas tristes.
- Estaban  listos para irse a dormir con el fin de estar en condiciones de afrontar la absurda monotonía del día siguiente.
- Qué maravilloso respirar con naturalidad, no correr nunca, no llegar nunca  a ninguna parte, no hacer nunca nada importante… ¡excepto vivir!
- Abraham fue a por Sara y la conoció (extrañas itálicas en la versión inglesa de la Biblia).
- Follaba por el placer de follar, y que se hundiera el mundo.
- El hombre no está destinado a ser una máquina. Lo curioso de todos los sistemas de gobierno es que siempre están prometiendo liberar al hombre…, pero primero le hacen funcionar como un reloj con cuerda para ocho días. Piden al individuo que se convierta en un esclavo para establecer la libertad para la humanidad. Absurdo.
- Un artista no disfruta de la vida al eludir su tarea.
- Aunque no te paguen por lo que haces, por lo menos tienes la satisfacción de hacerlo.
- Es mucho mejor estar preocupado con ideas maravillosas que con la próxima comida, o el alquiler, o un par de zapatos nuevos.
- Me gustaría tener días, semanas, meses, sólo para pensar. Es un lujo pensar.
- Si insistes en enfocar tus impulsos, acabas convirtiéndote en un coágulo de flemas.
- No hay mujer que pueda follar tan salvajemente, como la mujer histérica que ha vuelto frígida la mente.
- El artista tiene algo en común con el héroe. También piensa que tiene soluciones que ofrecer.
- Toma el placer mientras dure… Toma el placer.
- Cuanto más imprudentemente se entregaba, más la admiraba yo.
- Ser capaz de entregarse total y completamente es el mayor lujo que la vida proporciona. El amor auténtico no comienza hasta ese punto de disolución.
- El hombre cuya grandeza de corazón le conduce a la locura y a la ruina es irresistible para una mujer.
- Hay días en los que el retorno a la vida es penoso y angustioso. Abandonas el reino de los sueños contra tu voluntad. Nada ha ocurrido, excepto la comprensión de que la realidad más profunda y auténtica pertenece al mundo del inconsciente.
- La conversación auténtica es una de las manifestaciones más expresivas del anhelo de enlace ilimitado que siente el hombre.
- Cuando nuestras propias vidas están amenazadas, empezamos a vivir.
- Los grandes son indiferentes, en el sentido más profundo. No te piden que creas; te electrifican con su conducta. (…) En resumen, su único objetivo aquí es inspirar.
- Todos somos culpables de un crimen, el crimen de no vivir la vida al máximo.
- No hay nada sucio en esto (el sexo), lo único sucio es tu mente, nada más.
- Te pasas el día fabricando chismes inocentes; por la noche te sientas en una sala oscura a ver pasar fantasmas por una pantalla plateada. Tal vez los momentos más reales que conozcas sean aquellos en que te sientas solo en el retrete a hacer caca. (…) Abandonas el retrete y entras en el gran cagadero.
- De repente, todo era diferente… y, sin embargo, era la misma casa, la misma atmósfera, la misma esposa, la misma cama. La presión psíquica había desaparecido, ese incomprensible aguafiestas que nos sofoca desde el momento en que nacemos…
- Creé todo un Universo ideal, mío propio. Era muy sencillo: ni dinero, ni propiedad, ni leyes, ni policía, ni gobierno, ni soldados, ni verdugos, ni cárceles, ni escuelas. Eliminé todos los elementos perturbadores y represivos. La libertad perfecta.
- Desde el momento en que te despiertas hasta el momento en que te vas a la cama, todo es una mentira, una vergüenza y una estafa.
- Interiormente era como una columna de humo; la menor presión de su voluntad alteraba la configuración de su personalidad en el acto.
- Había alcanzado su propia identidad en la muerte.

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